La única columna del Templo de Artemisa, con un nido de cigüeña en lo alto, en un prado de juncos junto a Selçuk; al fondo la Mezquita de Isa Bey, la Basílica de San Juan y la fortaleza de Ayasuluk
Curiosidades del Artemision

Templo de Artemisa: 18 datos curiosos de Éfeso y su diosa

Dieciocho datos curiosos del Templo de Artemisa de Éfeso y de la diosa que lo habitaba, contados con su fuente: los que explicamos junto a la columna y los que casi nadie cuenta.

El dato más curioso del Templo de Artemisa es que se construyó a propósito sobre un pantano: según Plinio, para que resistiera los terremotos. La obra duró 120 años, tuvo 127 columnas de unos 18 metros y fue una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo, pero hoy de ella queda una sola columna, montada en 1973 con piezas sueltas, a las afueras de Selçuk.

Estas son las curiosidades del Templo de Artemisa que contamos junto a esa columna, y algunas que no caben en una parada de veinte minutos. Las doce primeras son del edificio; las siguientes, de la diosa que lo habitaba, la Artemisa de Éfeso, que tenía poco que ver con la cazadora de la mitología. Qué fue exactamente la Maravilla y en qué país está lo explicamos en el Templo de Artemisa, la Maravilla que estuvo en Éfeso; qué se ve hoy y cómo visitarlo, en la ficha del Templo de Artemisa.

Templo de Artemisa: datos curiosos del edificio

1. Lo construyeron sobre un pantano a propósito

Hoy parece un error: la columna se levanta en un hoyo que se encharca cada invierno. Pero Plinio el Viejo cuenta que eligieron el terreno blando adrede, para que el templo no sintiera los terremotos. Debajo de los cimientos pusieron una capa de carbón bien pisado y otra de pieles de oveja con su lana. Es la descripción más antigua que conocemos de una cimentación pensada para absorber sacudidas.

2. Tardaron 120 años en terminarlo

Plinio dice que el templo se hizo «en 120 años» con el esfuerzo de toda Asia. Son cuatro generaciones de canteros en una sola obra. Y cuando se quemó, en el 356 a. C., los efesios empezaron otra vez.

3. El rey Creso pagó las columnas y firmó su regalo

Heródoto escribe que Creso, el rey de Lidia famoso por su riqueza, regaló la mayoría de las columnas del templo arcaico hacia mediados del siglo VI a. C. No es una leyenda: en las excavaciones aparecieron fragmentos de columna con una dedicatoria en griego antiguo a nombre de Creso, que hoy están en el British Museum. Pocas Maravillas conservan la firma de quien las pagó.

4. Cuánto medía: la cifra famosa y la de los arqueólogos

La cifra que repiten casi todos los libros, y que también damos nosotros, es la de las fuentes antiguas: unos 137 por 69 metros y 127 columnas de 18 metros, 36 de ellas con relieves en la parte baja. Con esas medidas cabrían unas cuatro plantas del Partenón de Atenas. Los arqueólogos que han excavado el solar publican cifras algo menores, y todavía se discute qué medida corresponde a cada fase del templo. El agua del subsuelo nunca ha dejado excavar la planta entera.

Tambor de columna de mármol del Templo de Artemisa esculpido con figuras en relieve, entre ellas un joven desnudo con un caduceo, expuesto en una sala del British Museum
Uno de los tambores esculpidos de las columnas del Artemision, hoy en el British Museum de Londres. Las columnas con relieves eran la parte más admirada del templo.

5. Eróstrato lo quemó para hacerse famoso, y lo consiguió

En el año 356 a. C. un efesio llamado Eróstrato prendió fuego al templo. Confesó que lo hacía para que su nombre no se olvidara nunca. Éfeso lo ejecutó y prohibió pronunciar o escribir su nombre, pero el historiador Teopompo lo anotó igualmente y Estrabón, Valerio Máximo y otros lo copiaron. Por eso hoy se sabe cómo se llamaba el incendiario y no cómo se llamaba casi ninguno de los obreros que reconstruyeron el templo.

6. Ardió la noche en que nació Alejandro Magno

La tradición sitúa el incendio en el mismo día en que nació Alejandro Magno, en el verano del 356 a. C. Plutarco recoge el chiste que corrió después: no es raro que el templo ardiera, porque Artemisa, diosa de los partos, estaba fuera ayudando a nacer a Alejandro. Es una historia con intención, no una coincidencia que alguien anotara aquella noche.

7. Éfeso le dijo que no al dinero de Alejandro

En el 334 a. C. Alejandro llegó a Éfeso y, según Estrabón, se ofreció a pagar toda la reconstrucción a cambio de que su nombre figurara en la dedicatoria. Los efesios la rechazaron con una frase que todavía se cita: no era apropiado que un dios hiciera ofrendas a los dioses. Pagaron ellos, con las joyas de las mujeres, bienes de los ciudadanos y la venta de las columnas del templo quemado.

8. Para el autor de la lista de Maravillas, era la mejor

La lista más antigua de las Siete Maravillas que se conserva es un poema de Antípatro de Sidón, del siglo II a. C. Dice que había visto las murallas de Babilonia, el Zeus de Olimpia, el Coloso de Rodas y las pirámides, pero que al ver la casa de Artemisa elevándose hasta las nubes todas las demás perdieron su brillo. El templo de Éfeso no era una Maravilla más: para quien las enumeró, era la primera.

9. Era también el banco más seguro de Asia

Particulares, extranjeros, ciudades y reyes dejaban su dinero en el Artemision, cuenta Dion Crisóstomo, porque robar allí no era un simple hurto sino un sacrilegio. Uno de esos clientes fue el historiador Jenofonte, que antes de partir a una campaña peligrosa dejó su parte del botín en manos del sacerdote del templo, con instrucciones de gastarla en una ofrenda a la diosa si no volvía. Volvió, y la recuperó.

10. El derecho de asilo se medía con una flecha

Quien entraba en el recinto sagrado no podía ser detenido, y el límite de ese asilo fue cambiando. Estrabón cuenta que Alejandro lo amplió, que Mitrídates disparó una flecha desde una esquina del tejado y fijó el límite donde cayó, y que Marco Antonio lo duplicó, con lo que parte de la ciudad quedó dentro y se llenó de delincuentes. Augusto tuvo que anularlo.

11. No desapareció: subió la colina, piedra a piedra

Los godos saquearon la costa de Asia Menor en el siglo III y, según el historiador Jordanes, prendieron fuego al famoso templo de Diana en Éfeso, hacia el año 262 o 268. Nunca volvió a levantarse a la misma escala. Durante siglos su mármol se llevó para otras obras o se quemó para hacer cal. Parte acabó en los edificios de la colina de Ayasuluk, a unos cientos de metros: la Basílica de San Juan y la Mezquita de Isa Bey, de 1375, están hechas en buena parte con piedra de la antigua Éfeso.

Lo que no es verdad es la historia que se oye a menudo de que las columnas verdes de Santa Sofía, en Estambul, salieron de aquí. Es una leyenda de finales de la Edad Media sin base en las fuentes antiguas.

Patio de la Mezquita de Isa Bey en Selçuk: altos muros de sillares de piedra reaprovechada, ventanas con arcos apuntados y columnas antiguas de granito, con cipreses y un jardín delante
El patio de la Mezquita de Isa Bey, levantada en 1375 a unos cientos de metros del templo, con sillares y columnas reaprovechados de edificios antiguos.

12. Lo encontraron en Nochevieja, a seis metros bajo el barro

Durante siglos nadie supo dónde estaba el templo. El arquitecto inglés John Turtle Wood lo buscó durante seis años con el apoyo del British Museum y encontró su pavimento el 31 de diciembre de 1869, a unos seis metros de profundidad, bajo los sedimentos del río. Siguió excavando hasta 1874 y envió a Londres los tambores esculpidos y otras piezas, que siguen allí.

Vista del solar del Templo de Artemisa entre juncos y hierba alta, con dos visitantes en el sendero y la columna a la derecha; al fondo la Mezquita de Isa Bey, la Basílica de San Juan y la fortaleza de Ayasuluk
El solar del Artemision visto hacia Selçuk: la hondonada de juncos es el templo; en la colina, la basílica y la mezquita que se llevaron parte de su piedra.

¿Quién era la Artemisa de Éfeso?

La Artemisa de Éfeso, o Artemisa Efesia, era la gran diosa protectora de la ciudad: una señora de la naturaleza y de los animales, heredera de cultos anatolios anteriores a los griegos y muy distinta de la cazadora del mito. Los romanos la llamaron Diana, y por eso la Biblia dice «Diana de los efesios».

13. No era la cazadora de los mitos

La Artemisa griega es la joven del arco y los perros. La de Éfeso se representaba rígida, como una columna, con una corona alta en forma de murallas o de templo, animales tallados por todo el cuerpo y un manto cubierto de relieves. La imagen de culto que se veneraba en el templo ni siquiera era de mármol: Plinio cuenta que era de madera y muy antigua, y que se alimentaba con aceite de nardo para que no se agrietara. Las estatuas que hoy se ven en el Museo de Éfeso, en Selçuk, son de época romana y reproducen el tipo de aquella imagen.

Estatua de mármol de la Artemisa de Éfeso sobre fondo negro: corona alta con un templo en miniatura, collares, leones en los brazos y el pecho cubierto de formas ovaladas
Una de las estatuas de Artemisa Efesia del Museo de Éfeso, en Selçuk: la corona con un templo en miniatura y el pecho cubierto de formas ovaladas.

14. Nadie sabe qué son las formas de su pecho

Durante siglos se dijo que eran pechos, y por eso se la llamó «la diosa de los muchos pechos». Otros estudiosos proponen huevos, escrotos de toro sacrificados o las gotas de ámbar que se colgaban de la imagen antigua, porque en las capas más viejas del santuario aparecieron colgantes de ámbar con forma de gota. La cuestión sigue abierta, y es una de las preguntas que más nos hacen delante de la vitrina del museo.

15. Sus sacerdotes eran eunucos, y sus sacerdotisas, «abejas»

Estrabón cuenta que los sumos sacerdotes del templo eran eunucos, llamados megabizos, muy respetados, y que les ayudaban muchachas vírgenes. Megabizo es un nombre persa: un cargo con título persa al frente de un santuario griego. Las sacerdotisas recibían el título de «abejas», y la abeja fue durante siglos el emblema de las monedas de Éfeso.

Primer plano del rostro de mármol de la Artemisa de Éfeso, con la nariz dañada, una diadema y pequeños animales alados tallados a ambos lados de la cabeza
El rostro de la diosa, rodeado de animales tallados: la Artemisa de Éfeso era, ante todo, señora de los animales.

16. «Grande es Diana de los efesios»

La diosa sale en la Biblia. Según Hechos 19, un platero llamado Demetrio, que fabricaba templetes de plata de Artemisa, vio peligrar su negocio con la predicación de San Pablo y amotinó a la ciudad. La multitud llenó el Gran Teatro y gritó durante unas dos horas «Grande es Diana de los efesios». El secretario de la ciudad los calmó recordando que Éfeso era la guardiana del templo de la gran diosa. Recorremos esos lugares en los lugares de San Pablo en Éfeso.

17. Su culto llegó hasta la costa de España

La Artemisa de Éfeso no era una diosa local. Estrabón cuenta que los griegos de Focea que fundaron Massalia, la actual Marsella, llevaron consigo una copia de la imagen de Éfeso, y que desde allí el culto pasó a sus colonias de la península ibérica: Emporion, la actual Ampurias, y Hemeroskopeion, en la costa levantina, tenían santuarios de la Artemisa Efesia. Muchos lectores de esta página viven más cerca de un templo de esta diosa de lo que imaginan.

Y un dato de hoy

18. La columna es de 1973, y las cigüeñas son de cada primavera

La única columna que se ve en pie no sobrevivió así: se montó en 1973 con tambores de varias columnas encontrados en el solar, sobre una base del templo, para que el visitante pudiera hacerse una idea de la altura. Mide unos 14 metros, menos que las originales. El agua que la rodea no es un estanque sino la capa freática, la misma que impidió excavar el resto. Y en primavera y verano suele tener un nido de cigüeñas encima, que es la foto que todo el mundo se lleva.

El recinto está a las afueras de Selçuk, no tiene taquilla y basta con un cuarto de hora o veinte minutos. Lo que cambia la visita es saber qué se está mirando: por eso esta página termina donde terminan muchas de nuestras excursiones.

Ver el Templo de Artemisa con un guía que conoce estas historias

La columna del Artemision es una de las paradas de nuestro tour de Éfeso de día completo: privado, con guía licenciado en español, de siete a ocho horas, con la ciudad antigua, las Casas Terraza, la Casa de la Virgen María y, al final, la Basílica de San Juan y el templo, con la fortaleza de Ayasuluk a la vista. Allí, delante de la columna, el guía cuenta estas historias en el sitio donde ocurrieron. Llevamos las entradas de Éfeso compradas, así que no hay cola de taquilla; la entrada se paga aparte, al precio oficial, y lo explicamos en entrada a Éfeso.

Si prefiere un día más corto, Lo Mejor de Éfeso también termina en el templo. Y si le interesa de dónde viene el nombre de la ciudad que adoraba a Artemisa, lo contamos en el significado de Éfeso.

Fuentes y lecturas adicionales

Bueno saber

Lo que más nos preguntan sobre el Templo de Artemisa

¿Quién quemó el templo de Artemisa?

Eróstrato, un efesio que le prendió fuego en el año 356 a. C. para que su nombre se recordara siempre. Fue ejecutado y la ciudad prohibió nombrarlo, pero los historiadores antiguos lo escribieron igualmente. Los godos volvieron a incendiar el templo reconstruido en el siglo III d. C.

¿Cuándo se construyó el templo de Artemisa?

El gran templo de mármol que pagó el rey Creso se empezó hacia mediados del siglo VI a. C. y, según Plinio, la obra duró 120 años. Tras el incendio del 356 a. C. se levantó un segundo templo, terminado hacia el 323 a. C., que fue el que se contó entre las Siete Maravillas.

¿Artemisa y Diana son la misma diosa?

Sí. Diana es el nombre romano de Artemisa, y por eso las traducciones clásicas de la Biblia hablan de «Diana de los efesios» y muchos libros del «templo de Diana en Éfeso». Pero la Artemisa de Éfeso era distinta de la cazadora griega: una gran diosa protectora de la ciudad y de la naturaleza.

¿En qué país está el templo de Artemisa?

En Turquía, junto a Selçuk, en la provincia de Esmirna (İzmir) y a unos 2 km de la puerta baja de las ruinas de Éfeso. Lo explicamos con detalle en nuestro artículo sobre el Templo de Artemisa y las Siete Maravillas.

¿Por qué hay agua alrededor de la columna del templo de Artemisa?

Porque el solar está por debajo de la capa freática. El templo se construyó en terreno pantanoso a propósito y los sedimentos del río lo fueron enterrando; en invierno la hondonada se encharca. Lleve calzado que no le importe manchar si va después de días de lluvia.

La única columna del Templo de Artemisa, con un nido de cigüeña en lo alto, en un prado de juncos junto a Selçuk; al fondo la Mezquita de Isa Bey, la Basílica de San Juan y la fortaleza de Ayasuluk

¿Quiere oír estas historias junto a la columna?

Díganos la fecha y desde dónde sale. Hacemos el día completo en Éfeso en privado, con un guía licenciado en español y las entradas compradas al precio oficial, y terminamos en el Templo de Artemisa.

  • Agencia TÜRSAB nº 15746
  • Sin pago anticipado
  • Entrada prioritaria: sin colas

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“Muy lindo lugar”

Llegamos a Efesos con una excursión del crucero que tomamos y es un lugar espectacular, está ciudad Romana está muy bien conservada y es muy grande. Al ser bastante extensa y todo el recorrido se hace a pie, es recomendable ir preparados para caminar con ropa ligera y zapatos cómodos, mucho cuidado si van con niños o personas mayores pues muchos de los caminos son de mármol y resbalan un poco. Adicionalmente que si vas en época de…

Karen GLima, Perú

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