Quiénes eran los efesios tiene una respuesta corta: los habitantes de Éfeso, la capital de la provincia romana de Asia, en la costa egea de la actual Turquía, una ciudad de lengua griega de entre unos 34.000 y 72.000 habitantes según los estudios modernos. A ellos, y en especial a los cristianos que había entre ellos, va dirigida la Carta a los Efesios del Nuevo Testamento, y sus calles se recorren hoy junto a Selçuk, en la provincia de Esmirna.
Detrás de esa respuesta hay una ciudad entera: griegos, judíos, plateros, magos, devotos de Artemisa y, desde mediados del siglo I, una comunidad cristiana fundada por Pablo. Esta página cuenta quiénes eran, aclara una confusión que oímos a menudo («¿dónde queda Efesios?»), resume la carta y señala las piedras de aquellos efesios que todavía se pueden pisar.
¿Dónde queda Efesios en la actualidad?
Efesios no es un lugar, sino el nombre de una carta y de la gente a la que iba dirigida. La ciudad se llamaba Éfeso y sus ruinas están en Turquía, a las afueras de Selçuk, en la provincia de Esmirna (İzmir), a unos 20 km del puerto de Kuşadası.
En turco la ciudad antigua se llama Efes, y así aparece en las señales de la carretera. Nadie vive hoy dentro de ella: la población se fue retirando a la colina de Ayasuluk, donde creció Selçuk. A qué distancia queda de su hotel o del puerto lo explicamos en dónde está Éfeso, y de dónde viene el nombre, en el significado de Éfeso.
Una cosa sí ha cambiado desde los tiempos de la carta: el mar. Los efesios de Pablo tenían el puerto al final de la calle que bajaba del teatro. Hoy esa calle termina en una llanura de cultivos, porque los sedimentos del río Caístro cegaron la bahía y dejaron la costa a unos 8 km; es, en una frase, la historia del declive de Éfeso.

Éfeso, efesios y Efesios: no es lo mismo
La confusión es de idioma y se entiende. Éfeso es la ciudad. Efesio o efesia es quien nació o vivía en ella, igual que se dice madrileño o sevillano. Y Efesios, con mayúscula, es el título corto de la Carta de San Pablo a los Efesios, un libro del Nuevo Testamento que se cita con la abreviatura «Ef». Quien busca «Efesios Turquía» o «dónde queda Efesios» casi siempre quiere decir Éfeso.
En la Biblia, los efesios aparecen antes que su carta. En el libro de los Hechos, la multitud reunida en el teatro grita durante casi dos horas «Grande es Diana de los efesios» (Diana es el nombre latino de Artemisa), y el escribano de la ciudad la calma empezando con un «Varones efesios» (Hechos 19:34-35). Las más de veinte menciones de la ciudad en el Nuevo Testamento las repasamos en Éfeso en la Biblia.

¿Quiénes eran los efesios en tiempos de Pablo?
Hacia el año 52, cuando Pablo se instaló en la ciudad para casi tres años, los efesios eran una mezcla que todavía se reconoce en las ruinas. Por partes.
Griegos de lengua, súbditos de Roma
Éfeso era una de las viejas ciudades jonias de la costa y llevaba más de un siglo bajo Roma, desde el 133 a. C. Hablaba y escribía en griego: los decretos, los honores y las lápidas que se ven en el recorrido están casi todos en griego, y en el griego común de la época, el koiné, se escribió también la carta.
Los ciudadanos se repartían en tribus y en divisiones menores llamadas quiliastías, «millares», cada una con su nombre; los decretos de ciudadanía cuentan que al nuevo efesio se le asignaba una por sorteo. Gobernaba un consejo, y las grandes decisiones se tomaban en la asamblea de los ciudadanos, que se reunía en el teatro. Esa asamblea se llamaba en griego ekklesía. El escribano de Hechos 19 manda a los alborotadores resolver sus quejas «en legítima asamblea»; la carta usa la misma palabra para la Iglesia.

Una ciudad grande, pero no de 250.000
¿Cuántos eran? Nadie los contó, así que toda cifra es una estimación. Las guías antiguas dicen 200.000 o 250.000, un número que sale de un cálculo de 1886, de inscripciones leídas con demasiada generosidad y de multiplicar por diez las 25.000 plazas del teatro. Si se mide la parte habitada, unas 224 de las 415 hectáreas que cerraban las murallas, salen entre 34.000 y 56.000 personas, y un modelo de 2017 basado en el recuento de casas llega a unas 72.000. Con cualquiera de esas cifras, Éfeso estaba entre las cinco mayores ciudades del mundo romano, con Roma, Alejandría, Antioquía y Cartago. Lo explicamos con más calma en nuestra guía de Éfeso.
Judíos con sus propias leyes
Entre ellos vivía una comunidad judía con derechos reconocidos por Roma. El historiador Flavio Josefo copió los documentos: en el 49 a. C. se eximió del servicio militar a los judíos de Éfeso que eran ciudadanos romanos, por respeto a sus leyes; en el 43 a. C. el gobernador Dolabela confirmó esa exención y su derecho a vivir según sus costumbres, y un decreto de la propia ciudad les garantizó el descanso del sábado. Pablo empezó por ellos: tres meses hablando en la sinagoga (Hechos 19:8), que nunca se ha localizado.
La carta, en cambio, habla sobre todo a cristianos que venían del paganismo: «vosotros, los gentiles en cuanto a la carne» (Efesios 2:11). Gentiles, aquí, quiere decir no judíos: efesios que poco antes llevaban ofrendas a Artemisa.
La ciudad de Artemisa
Lo que más definía a un efesio era su diosa. La ciudad presumía del título de neócora, «guardiana del templo», y el escribano se lo recuerda a la multitud: ¿quién no sabe «que la ciudad de los efesios es guardiana del templo de la gran diosa Diana»? (Hechos 19:35). El templo, una de las Siete Maravillas del mundo antiguo, estaba fuera de las murallas, en la llanura donde hoy queda una sola columna. Sus historias, del incendio al nido de cigüeñas, las reunimos en los datos curiosos del Templo de Artemisa.

Plateros, magos y comerciantes
Éfeso vivía del puerto y del templo. El geógrafo Estrabón, que escribía hacia el cambio de era, la llama el mayor mercado de Asia a este lado del Tauro. Los plateros hacían templecillos de Diana en plata (Hechos 19:24), y cuando su jefe, Demetrio, vio peligrar el negocio, arrastró a media ciudad al teatro. El gremio siguió en pie mucho tiempo: en 1984 apareció un monumento pagado por los plateros, ya del siglo III, que llama a Éfeso «primera y mayor metrópoli de Asia» y la presenta como tres veces guardiana de templos.
También era ciudad de magia. Tras la predicación de Pablo, cuentan los Hechos, muchos quemaron sus libros de hechicería, valorados en cincuenta mil piezas de plata (Hechos 19:19); el episodio está en San Pablo en Éfeso.
Algunos efesios con nombre propio
Estrabón dejó su propia lista de efesios ilustres: el filósofo Heráclito, el poeta Hiponacte y los pintores Parrasio y Apeles, entre otros. Heráclito, por cierto, no tenía buena opinión de sus vecinos: cuando desterraron a su amigo Hermodoro escribió que todos los efesios adultos harían bien en ahorcarse y dejar la ciudad a los muchachos. Y el nombre que los efesios quisieron borrar es el de Eróstrato, que prendió fuego al templo de Artemisa en el 356 a. C. para hacerse famoso: la ciudad prohibió pronunciarlo, y un historiador de Quíos lo escribió de todos modos.
La Carta a los Efesios: quién la escribió y desde dónde
La carta empieza con una firma: «Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, a los santos y fieles en Cristo Jesús que están en Éfeso» (Efesios 1:1). Quien escribe está preso: se llama «prisionero de Cristo Jesús» (3:1) y «embajador en cadenas» (6:20), y anuncia que el portador, Tíquico, les contará cómo se encuentra (6:21).
¿Dónde estaba Pablo cuando la escribió? La tradición responde que en Roma, durante los dos años que pasó allí custodiado en una casa alquilada (Hechos 28:30), a comienzos de los años 60. Otros proponen Cesarea, donde estuvo preso otros dos años (Hechos 24:27), e incluso una cárcel en el propio Éfeso, que una tradición antigua ya mencionaba para alguna de las cartas escritas desde la prisión.
¿Quién la escribió? La Iglesia la lee como carta de Pablo, y así se presenta el texto. Muchos estudiosos piensan hoy que la escribió un discípulo suyo, en su nombre, antes del año 90: de sus 155 versículos, 73 tienen paralelos de redacción con la Carta a los Colosenses, según resume la Encyclopaedia Britannica. Es una discusión abierta, y conviene saberlo antes de leerla.
Y un detalle que sorprende a casi todos: las copias más antiguas no dicen «en Éfeso». Esas palabras faltan en el papiro 46, de hacia el año 200, y en los dos grandes códices del siglo IV, el Sinaítico y el Vaticano, donde un corrector las añadió después. En el siglo II, Marción la conocía como carta a los de Laodicea. Por eso muchos la leen como una circular para varias iglesias de la provincia, y eso explicaría algo raro: no saluda a nadie por su nombre, en una ciudad donde Pablo había vivido casi tres años.
En Éfeso le señalarán, además, una «prisión de San Pablo»: es una torre de las murallas helenísticas, en una colina junto al antiguo puerto, y nada la une al apóstol salvo la tradición. La vemos, con los demás lugares de San Pablo en Éfeso, en una ruta a pie.
Otras dos cartas para los mismos efesios
Los efesios recibieron más correo ilustre. Unas décadas después, el Apocalipsis abre sus siete cartas con la dirigida «al ángel de la iglesia en Éfeso», que alaba su paciencia y le reprocha haber dejado su primer amor (Apocalipsis 2:1-7); la comentamos en la iglesia de Éfeso. Y hacia los años 107-110, Ignacio de Antioquía, llevado preso a Roma para morir, escribió desde Esmirna su propia carta a los efesios para agradecerles la delegación que le habían enviado. En ella nombra a su obispo, Onésimo.
Resumen del libro de Efesios, capítulo a capítulo
Efesios es el décimo libro del Nuevo Testamento, entre Gálatas y Filipenses: seis capítulos y 155 versículos. Se parte en dos mitades casi iguales. Los tres primeros capítulos cuentan lo que Dios ha hecho; los tres últimos, cómo se vive a partir de ahí.
| Capítulo | De qué trata | Versículos para buscar |
|---|---|---|
| 1 | Un himno de bendición: el plan de Dios de reunir todas las cosas en Cristo | 1:3-14 |
| 2 | Salvados por gracia; judíos y gentiles, un solo pueblo y un templo | 2:8 y 2:19-22 |
| 3 | El «misterio» revelado a los gentiles y la oración del apóstol preso | 3:1 y 3:14-21 |
| 4 | La unidad: «un Señor, una fe, un bautismo» | 4:4-6 |
| 5 | Vivir como hijos de luz; maridos y mujeres | 5:8 y 5:21-33 |
| 6 | Hijos y padres, siervos y amos, y la armadura de Dios | 6:1-9 y 6:10-20 |
Lo más citado es el final: la armadura de Dios, con la coraza de justicia, el escudo de la fe, el yelmo de la salvación y la espada del Espíritu (6:14-17). Es una imagen de soldado romano, escrita por alguien que se presenta encadenado.
Algunas frases pesan más leídas en Éfeso. A una gente orgullosa de guardar el templo de Artemisa, la carta le dice que ellos mismos van creciendo «para ser un templo santo en el Señor» (2:21). Y a una ciudad que llamaba ekklesía a la asamblea del teatro le habla de otra ekklesía, la Iglesia. Es una lectura, no una prueba, pero sentado en esas gradas se entiende sola.
Lo que se ve hoy de aquellos efesios
De la Éfeso que conoció Pablo queda menos de lo que parece: buena parte de lo que se fotografía es posterior, como la Biblioteca de Celso, de comienzos del siglo II. Pero estas piedras sí hablan de la gente a la que iba la carta:
- El Gran Teatro. Unas 25.000 plazas en la ladera del monte Panayır. Aquí se reunía la asamblea y aquí gritó la multitud de Hechos 19. Su historia, en el Gran Teatro de Éfeso.
- Las inscripciones. Bases de estatuas, decretos y lápidas en griego por todo el recorrido de la ciudad antigua. Son los efesios hablando de sí mismos.
- El Pritaneo y el buleuterio. En la parte alta, junto al ágora de Estado. En el Pritaneo ardía el fuego sagrado de la ciudad, y allí aparecieron en 1956 estatuas de Artemisa que hoy guarda el Museo de Éfeso. Al lado está la sala del consejo, de unas 1.400 plazas, que Publio Vedio Antonino rehízo hacia el año 150 y que también servía de odeón.
- La calle del Puerto. Algo más de 500 metros de losas desde el teatro hasta donde estuvo el puerto. Se rehízo hacia el año 400, pero sigue el camino por el que llegaban barcos, mercancías y viajeros.
- El Templo de Artemisa. Fuera del recinto, junto a Selçuk: una columna montada en 1973 sobre la base del templo. Cómo verlo, en el Templo de Artemisa.

Entre los efesios, con el tour Éfeso Bíblico
Leer la carta en la ciudad de sus destinatarios cambia la lectura. Nuestro tour bíblico de Éfeso recorre en privado, con guía licenciado en español, el teatro de Hechos 19, las inscripciones y los primeros símbolos cristianos de la ciudad, la Casa de la Virgen María y la Basílica de San Juan, donde la tradición sitúa la tumba del apóstol. Llevamos las entradas compradas, así que no hay cola de taquilla; la entrada se paga aparte, al precio oficial del Ministerio, sin recargo.
Si prefiere ir por su cuenta, el precio y los horarios están en entrada a Éfeso. Si quiere sumar el pueblo de Şirince, mire Éfeso, Virgen María y Şirince. Para reservar, díganos la fecha y desde dónde sale en el formulario de reserva; no pedimos pago anticipado.
Fuentes y lecturas adicionales
- Encyclopaedia Britannica — Letter of Paul to the Ephesians — autoría, fecha y las palabras «en Éfeso» que faltan en los manuscritos antiguos
- BibleGateway — Hechos 19 (Reina-Valera 1960) — los efesios en el teatro, Demetrio y el escribano de la ciudad
- Estrabón, Geografía 14.1 (Perseus Digital Library) — Éfeso como mercado de Asia y su lista de efesios ilustres
- UNESCO — Ephesus (Patrimonio Mundial, ficha 1018) — el yacimiento inscrito en 2015 y lo que abarca
