La tradición cuenta que Juan, el discípulo más joven, llegó a Éfeso con la Virgen María tras la crucifixión. Aquí escribió su Evangelio, aquí fue exiliado a Patmos y aquí volvió para morir anciano. Sobre su tumba, el emperador Justiniano edificó una de las mayores basílicas del mundo cristiano.
Arquitectura y significado
La basílica tenía planta de cruz latina con seis cúpulas, suelos de mármol y mosaicos dorados. En su escala, rivalizaba con las grandes iglesias de Constantinopla. El baptisterio octogonal al norte conserva la piscina de inmersión donde se bautizaban los conversos. La tumba del apóstol, marcada por una losa bajo el altar central, sigue siendo lugar de oración para muchos visitantes.
Tras los terremotos del siglo XIV, la basílica se derrumbó y sus materiales se reutilizaron. Los trabajos de restauración del siglo XX han re-erigido algunas columnas y arcos, permitiendo imaginar la nave original. Desde los muros se obtiene una de las mejores panorámicas de Selçuk, con el Templo de Artemisa abajo y las montañas al fondo.

La visita
El acceso se realiza por la puerta sur, junto a la Fortaleza Ayasuluk (entrada combinada disponible). El recorrido toma unos 45 minutos y combina perfectamente con la fortaleza y la Mezquita İsa Bey, ambas a pocos pasos. Recomendamos la visita al atardecer, cuando la piedra se tiñe de dorado y los grupos de cruceros ya se han marchado.
Fuentes y lecturas adicionales
- UNESCO – Ephesus — La basílica forma parte del área protegida
- Britannica – St. John — Biografía del apóstol