Heráclito nació en Éfeso y vivió hacia el año 500 a.C. Es el filósofo de la frase «no se puede entrar dos veces en el mismo río». Su relación con su ciudad fue difícil, y varias de las anécdotas que conservamos ocurren en un mismo lugar: el templo de Artemisa, donde según la tradición depositó su libro.
¿Quién era Heráclito?
Diógenes Laercio, que escribió sus vidas de filósofos siglos después, lo sitúa en su madurez hacia el 500 a.C. Venía de una familia noble de Éfeso con derecho a un título honorífico de «rey», ligado a funciones religiosas, y Heráclito lo cedió a su hermano. Le llamaban «el Oscuro» porque su prosa era breve, enigmática y difícil a propósito.
Un filósofo enfadado con su ciudad
Cuando los efesios desterraron a su amigo Hermodoro, Heráclito escribió que harían bien en ahorcarse todos los adultos y dejar la ciudad a los niños. Según Diógenes, cuando le pidieron que redactara leyes para Éfeso se negó, porque la ciudad ya estaba dominada por un mal gobierno. Contamos más sobre aquella sociedad en quiénes eran los efesios.

Las tabas en el templo de Artemisa
La anécdota más famosa: Heráclito se retiró al templo de Artemisa y se puso a jugar a las tabas con los niños. Cuando los efesios se arremolinaron a mirarle, les preguntó de qué se extrañaban, si no era mejor aquello que gobernar con ellos. El templo que vio era el gran templo arcaico de mármol, el que costeó en parte el rey Creso de Lidia y que un tal Eróstrato quemaría siglos después, en el 356 a.C.

¿Por qué dejó su libro en el templo?
Diógenes cuenta que Heráclito depositó su obra en el templo de Artemisa y que la escribió de forma oscura a propósito, para que solo se acercaran a ella quienes fueran capaces de entenderla. Los templos guardaban tesoros y documentos, y el santuario era el lugar más seguro de la ciudad. El libro se perdió: lo que hoy leemos es algo más de un centenar de fragmentos citados por otros autores.
¿Qué pensaba Heráclito?
- Que todo cambia: el río en el que entramos nunca es el mismo. Platón lo resumió diciendo que, para Heráclito, todo se mueve y nada permanece; de ahí viene la fórmula posterior «todo fluye».
- Que los contrarios forman una unidad: el camino arriba y el camino abajo son uno y el mismo.
- Que detrás del cambio hay un orden, un logos, que la mayoría de los hombres no sabe ver.
- Que el fuego es la imagen del mundo: siempre vivo, encendiéndose y apagándose con medida.
Dónde pensar en Heráclito hoy
Del templo que conoció queda una sola columna, recompuesta en 1973 con piezas dispersas, en una llanura junto a Selçuk; lo explicamos en qué queda del Templo de Artemisa. Es una parada corta, con la entrada incluida, y muchas de nuestras excursiones pasan por ella camino de la ciudad antigua.
