Los efesios contaban que su ciudad la había fundado Androclo, hijo de Codro, el último rey legendario de Atenas. Al frente de colonos jonios cruzó el Egeo y buscó dónde asentarse siguiendo un oráculo que le anunció que «un pez y un jabalí» le mostrarían el lugar. No es historia documentada, sino el mito con el que la propia ciudad explicaba su origen.
¿Qué dijo el oráculo?
La versión más completa la conserva Ateneo de Náucratis, que cita a un historiador local, Creófilo de Éfeso. Los colonos, desconcertados por la profecía, encontraron a unos pescadores asando pescado en la orilla. Un pez saltó de las brasas con un ascua encendida, prendió fuego a la maleza y de ella salió huyendo un jabalí. Androclo lo persiguió, lo abatió en la ladera y entendió que el oráculo se había cumplido: allí levantaron la ciudad.
Es un relato de fundación típico del mundo griego, que ata una ciudad a una señal divina. Lo curioso es lo bien que encaja con el paisaje: Éfeso nació junto al mar, en la desembocadura del río Caístro, entre pescadores y laderas de monte bajo.
¿Quién era Androclo?
Estrabón y Pausanias lo presentan como uno de los jefes de la migración jonia, el movimiento con el que los griegos de Atenas y de otras regiones poblaron la costa de Asia Menor. Pausanias añade que Androclo expulsó de la ciudad alta a los léleges y lidios que vivían allí, pero que respetó a quienes habitaban junto al santuario de la diosa: con ellos intercambió juramentos y convivieron.
Ese detalle importa, porque el santuario ya existía. Los griegos llegaron a un lugar sagrado más antiguo, el de una diosa madre de Anatolia que acabarían llamando Artemisa. El propio nombre de la ciudad parece venir de antes: los textos hititas mencionan una ciudad llamada Apasa en esta zona. Lo explicamos en qué significa Éfeso.

Otras versiones del origen
Los antiguos no se ponían de acuerdo. Pausanias recoge que el santuario lo fundaron Coreso, un hombre del lugar, y Éfeso, hijo del río Caístro, de quien la ciudad habría tomado el nombre, y que las amazonas se refugiaron en él como suplicantes. Otras tradiciones hacían de las amazonas las fundadoras del culto. Son relatos que conviven, y su guía se los contará delante de los relieves que los representan.
¿Dónde está enterrado Androclo?
Según Pausanias, Androclo murió luchando contra los carios cuando ayudaba a la vecina Priene, y los efesios recuperaron su cuerpo. En el siglo II d.C. Pausanias vio su tumba junto al camino que iba del santuario a la puerta de Magnesia, con la estatua de un hombre armado. Esa tumba no se ha identificado con seguridad, y conviene desconfiar de quien la señale como un hecho.
Dónde ver hoy la leyenda
En el siglo II d.C., en plena época romana, la ciudad seguía orgullosa de su mito. El friso del Templo de Adriano, en la calle de los Curetes, representa escenas de la fundación, entre ellas a Androclo cazando el jabalí. Los relieves originales están en el Museo de Éfeso, en Selçuk; en el templo se ven copias.

La ciudad que se visita hoy, sin embargo, no es la de Androclo. Hacia el año 290 a.C. el rey Lisímaco trasladó a sus habitantes al valle entre las colinas de Panayır y Bülbül, donde están las ruinas actuales. Lo contamos en nuestra historia de Éfeso.
Fuentes y lecturas adicionales
- Pausanias, Descripción de Grecia, libro 7, capítulo 2 — Androclo, los léleges, Coreso y su tumba
- Estrabón, Geografía 14.1.3 — Androclo y la migración jonia
- Androclo, en Wikipedia
- Ephesus, Encyclopaedia Britannica
