Éfeso ocupa un lugar único en la geografía sagrada del cristianismo. No es solo la ciudad de Pablo y Juan, sino también el lugar donde la tradición sitúa los últimos años de la Virgen María. Esta triple conexión ha atraído a tres papas en menos de medio siglo.
Pablo VI: La Primera Visita Papal (1967)
El 26 de julio de 1967, Pablo VI se convirtió en el primer papa en visitar Éfeso. Su peregrinación a la Casa de la Virgen María (Meryemana) fue un gesto ecuménico en pleno postconcilio. Pablo VI celebró misa en la pequeña capilla del monte Koressos y renovó la consagración del mundo a la Virgen. La visita coincidió con su viaje a Estambul para reunirse con el patriarca ecuménico Atenágoras, en un momento clave del diálogo católico-ortodoxo.
El papa quedó profundamente conmovido por el lugar. En su homilía recordó que la tradición ubica aquí el cumplimiento de las palabras de Jesús en la cruz: «Mujer, ahí tienes a tu hijo; hijo, ahí tienes a tu madre» (Juan 19:26-27). Desde entonces, la Iglesia ha reconocido oficialmente Meryemana como santuario mariano.
Juan Pablo II: El Papa Peregrino (1979)
El 30 de noviembre de 1979, Juan Pablo II visitó Éfeso durante su primer viaje a Turquía. Con su característica energía, el papa polaco celebró misa ante miles de peregrinos y pronunció un discurso sobre la importancia de Éfeso para la fe cristiana. Recordó el Concilio de Éfeso de 431, que proclamó a María como Theotokos, y subrayó la continuidad de la devoción mariana desde los primeros siglos.
Juan Pablo II también visitó las ruinas de la Basílica del Concilio, donde se celebró aquella asamblea histórica. Su visita reforzó el vínculo entre la Iglesia católica y este rincón de Turquía, y animó a miles de peregrinos a incluir Éfeso en sus rutas de fe.
Benedicto XVI: Teología en la Tierra de Juan (2006)
El 29 de noviembre de 2006, Benedicto XVI celebró misa en la Casa de la Virgen María durante su visita a Turquía. El papa teólogo aprovechó para reflexionar sobre el vínculo entre María y la Iglesia, citando tanto el Evangelio de Juan como las actas del Concilio de Éfeso. Su homilía, pronunciada al aire libre ante el pequeño santuario, fue un ejercicio de profundidad teológica y emoción espiritual.
Benedicto XVI también visitó las ruinas de la ciudad antigua y se reunió con representantes del patriarcado ecuménico de Constantinopla, continuando el diálogo ecuménico que Pablo VI había iniciado cuarenta años antes en el mismo lugar.
Un Destino de Peregrinación Vivo
Las tres visitas papales han consolidado a Éfeso como uno de los destinos de peregrinación cristiana más importantes del mundo, junto con Jerusalén y Roma. Cada año, cientos de miles de peregrinos de todas las confesiones visitan la Casa de la Virgen María, muchos de ellos siguiendo los pasos de estos tres pontífices.
Fuentes y lecturas adicionales
- Vatican.va – Pablo VI — Documentos del pontificado
- Vatican.va – Benedicto XVI en Turquía — Viaje apostólico de 2006
- UNESCO – Ephesus — Patrimonio de la Humanidad
